jueves 27 de agosto de 2009

AÚN ESTARÉ



Puedes decir mi nombre sin nombrarme

Voy a llegar a ti desde el lejano

Abismo del silencio

Sólo tus labios al callar mi nombre

Van a explicarme amores infinitos

Descubriré el confín de las pasiones

Y los ir venir de los anhelos

Así como descubro con mirarla

La sensación herida de la rosa

Y si me nombras ya no seré nadie

Voy a salirme de mi mundo intenso

Sucederé en tu piel y haré en tu sombra

Mi gran necesidad vital de amarte

Y aún estaré

Nombrada y como asida

A un tenue hilo de gloria

Y aún estaré

Callada y confundida

En el otoño gris de tu silencio.


viernes 21 de agosto de 2009

Soneto para tu boca



Tu boca me lleva hacia un mar profundo

Hacia el mar de aguas dulces de tu boca

Y descubre en mi cuerpo un nuevo mundo

Y me vence en un duelo sin derrota


Tu boca va entre hallazgos y extravíos

Develando el misterio gota a gota

Descansa en el remanso de mi río

Se distrae en los pliegues de mi rosa


Y bebe en mí despacio sin apuro

Tu lengua dulcemente se demora

Y no tengo pasado ni futuro


Que ningún Dios me salve de esta hora

De esta pequeña muerte que inauguro

Al estallar adentro de tu boca.


Arte virtual de Ana Márquez


jueves 20 de agosto de 2009

Perdida




Voy caminando por nuevas calles

Adonde el viento levanta polvo de viejos sueños

Viejos y errantes como los niños que sobreviven

Detrás del cuerdo y pesado orgullo que nos domina

Niños que quieren comer las flores dulces del día

Niños que tiemblan porque el otoño nos va atrapando

Y estoy perdida en un rumbo cierto

No hay una mano, hay muchas, ¡tantas!

Pero no hay una

Y un laberinto de amor y dudas que reconozco me va encerrando

Mientras olvido mirar la luna y besar tus labios

Mientras aprendo que amor es nunca, que amor es tanto

Que amor es todo y es sólo algo que necesito

Que temo y quiero, que olvido y llamo

Es sólo el alba llena de abrazos y es semen viejo y es

Algo, algo…que siempre pierdo, que nunca alcanzo.


Arte virtual de Ana Caballero

miércoles 19 de agosto de 2009

APOLOGÍA DE LA PASIÓN


Este texto lo escribí hace muchos años. Durante el día cursaba la Licenciatura, y por la noche daba clases de lengua publicitaria en un bachillerato para adultos. Frente a la escuela había una plaza donde mis alumnos tomaban cerveza y se drogaban día tras día, hora tras hora. Yo le llamaba la Plaza de los Vencidos. Publiqué el texto en una revista de amplia circulación entre los jóvenes, y un medio radial adoptó la idea de hacer una campaña de restauración de sueños y movilización de neuronas como slogan. En esa época, quería salvar el mundo, ahora, parte de mí, o gran parte, pertenece a esa plaza, y me ve pasar, apasionada, con mis treinta años espléndidos, con pollera de vestir a la rodilla y zapatillas, un pañuelo en el cuello haciendo juego con el brillo labial, los brazos cargados de libros y el corazón de sueños…

Apología de la pasión


El profesor Andretto siempre decía: “A las cosas hay que hacerlas con pasión”. Y no se refería únicamente al estudio de los seis casos de la declinación latina. Creo que apuntaba a una manera de actuar, a un modus vivendi, donde la indiferencia y la resignación no tendrían cabida. Una lección difícil. No es una tarea sencilla ganarle terreno a la apatía –que justamente significa “sin pasión”- para sembrar una verdad que no carezca de ilusión, una lucidez que no recurra constantemente a la ironía, una esperanza que a la luz del día no se convierta en desesperación.

La apatía parece ser la enfermedad endémica de nuestro tiempo. Tiempo de abulia, abandono, dejadez, inercia, desidia... En el diccionario abundan los sinónimos, en la plaza, los chicos que toman cerveza y se drogan, en la escuela, las hojas en blanco, los profesores que faltamos por depresión y por estrés, en el país, los expatriados de sus propios sueños...

¿Es la crisis el común denominador de todos? ¿Nos transmitimos unos a otros la apatía?

En África, la enfermedad endémica es la rabia. Los animales salvajes pueden tenerla, pueden transmitirla, sin padecer ellos mismos la enfermedad. Tal vez ello se debe al hecho de que, a lo largo de su vida, se ven expuestos permanentemente a ella en pequeñas dosis. Un animal puede vivir toda su existencia y morir a una edad avanzada sin experimentar jamás los síntomas de la rabia. Pero puede morder a otro animal, y éste sí se vuelve rabioso. He leído que si un animal es transmisor de la rabia, es decir, si tiene la enfermedad pero no presenta ninguno de los síntomas, es posible hacer que estos afloren a la superficie sometiéndolos a un estrés severo. En el caso de los animales salvajes, basta con meterlos en una jaula, o privarlos de comida y de agua.

¿Por qué menciono esto? Porque últimamente pienso en el hombre como un ser atrapado, privado de lo elemental, un ser que se acomoda lo mejor posible en su prisión cotidiana, dando por sentado que de sobrevivir se trata. “Las cosas son así. Es la crisis”. Y comparte su pan ganado sin pasión y sin poesía, transmite y legitima su no ver más allá, su olvido de sí mismo.

Y vamos cada vez más desganados a trabajar, a estudiar, a dar clase a los chicos que se olvidaron de la carpeta y miran con anhelo la ventana. Todos queremos escapar de algún modo. Todos estamos en el límite de faltas.

¿Es la crisis, la tan mentada crisis, la que crea tantos puestos ficticios donde ejercer la mediocridad con temible eficacia, la que corta nuestras rutas interiores, por donde transitan las ganas de crear y de ser libres y de ser mejores?

Yo quiero que mi pan tenga sabor, que el reloj despertador no me avise que llegó la hora de ponerme el escudo, el apero o la máscara. Quiero impartir conocimientos pero también infundir esperanzas, porque ¿qué es el conocimiento sino esa pregunta que nos hacemos a nosotros mismos, y qué es la esperanza sino esta lucha por salir de la depresión y “hacer las cosas con pasión” (magister dixit)?

Entonces, ¿qué les parece si gestamos una campaña de movilización de neuronas y restauración de sueños, y recurrimos al arsenal de esperanzas, ideales y afectos para declararle, desde adentro, una guerra sin tregua a la apatía?

¡Seamos subversivos! Subvertir significa trastornar, revolver, cambiar el orden constituido. Y ya es hora de que tratemos de subvertir la dominación del desaliento, de la autodestrucción, de la costumbre de darnos por vencidos. ¿No creen que ya es hora de empezar a caminar, de golpear puertas, de derribar muros?

¿Quién se anima? ¡Seamos transgresores! ¡Violemos esta ley paralizante!

En esta época de crisis de valores humanos y afectivos, el que cree en algo, el que quiere a alguien y lo demuestra, el que tiene un sueño y pone todo de sí para cumplirlo, es el verdadero trasgresor.

En esta época de indiferencia, de caretaje, de marcas, el verdadero subversivo es el que escribe una canción y se desgarra la garganta de tanto cantarla con pasión en el estadio de la crisis.

En esta época de transar, de touch and go, de curtir, y después, si te he visto no me acuerdo, el verdadero revolucionario es el que se muere de amor.


Arte virtual de Mario Sánchez


Para Circe




Este regalo es para mi amiga Circe la Hechicera, (Galaxia Bizarra).

¿Estoy muy regalona? Claro que sí, pero es mucho más lo que constantemente recibo de ustedes.

De paso, ¿ya vieron la increíble sorpresa e iniciativa de Juan?

Esta semana se cumplen tres meses del blog, y lo que celebro en verdad es haberlos conocido.

¡Gracias, chicos!

Arte virtul de Marta Chicote

lunes 17 de agosto de 2009

Premio Momentos


Mi amiga Surusu, (Los unos y los otros) compartió conmigo este magnífico premio, que a su vez quiero otorgar a tres amigos que me han brindado momentos maravillosos:

A Ana Máruqez, ( Con el tiempo en mis brazos) porque todo lo bueno me llega de vos; y porque gracias a vos lo conocí a Juan y a Antonio.

A Antonio, (Cosas de Antonio) porque cada palabra tuya es un tesoro y porque gracias a vos lo conocí a Tadeo.

A Tadeo, (El viaje de Miss soledad) por ese soneto absolutamente genial que me escribiste en respuesta a Asonancia.

A Juan, (El lugar de Juan Pan) por haber dado a conocer mi poesía en tu blog con tanta generosidad y cariño.

Y a todos, simplemente, porlos momentos mágicos que hacen que escribir y vivir valgan la pena.


domingo 16 de agosto de 2009

La prueba






Esta es la prueba

De que alguna vez existió el paraíso

Y todavía podemos recobrarlo

Si nos animamos a perderlo.


Arte virtual

Los amantes Nº 3

Virginia Palomeque